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El signo de los tiempos

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6 Responses

  1. María dice:

    jaja. Siempre pueden ser una sorpresa los motivos por los que de cada uno hace una u otra cosa, pero no sé yo si San José les ayudará o no con esa cuenta. Besos

  2. Yo, después de estudiar Historia del Arte en Sevilla, tenía cierto rechazo a la arquitectura religiosa contemporánea. Era como si el estípite y el balaustre se hubieran instalado en mi cerebro para siempre. Además, cuando viajaba a Oriente encontraba ese mismo “horror vacui”.Con los años me he reconciliado con la arquitectura contemporánea, y cada vez me siento más cómoda en esos espacios.

  3. Lula Towanda dice:

    A mi que tanto me gusta Mondrian, el “horror vacui” me mata. No sé cómo se puede concentrar alguien para rezar con esos oropeles retorcidos. Me sale la vena castellana más comedida en adorno.Lo que me ha gustado es el uso de la tecnología para preservar la fachada de los pájaros cagones.Seguro que los ejecutivos de la SGAE si van a la capillita es a poner el cazo del canon digital. No se paran ni ante los santos. Ellos ya procuran que no se les quede vacía la cuenta de resultados y viven del oropel.

  4. S.M. dice:

    MARIA:Yo creo que lo hacen fieles al espíritu más ensañado de “A Dios rogando y con el mazo dando”. Y así nos va. KOTINUSSA:Qué linda palabra la de estípite. Y estoy de acuerdo en que, a fin de cuentas, el horror vacui es tan de oriente como de occidente. La cosa es vivirlo reconciliada (creo).LULA: Gracias por el link al artículo de Antonio Burgos, “San José-DJ”. A don Antonio se le nota la guasa sevillana tela del telón.En cuanto a la SGAE, seguro que tiene mejor cuenta de resultados que algunos sectores de la curia. Por lo menos eso dice el franciscano que regenta la parroquia de este fin del mundo, abocado a la artesanía de rosarios para ayudar al mantenimiento de su iglesia -ésta, sí que sí, no tiene más que cal y ladrillo visto-.

  5. mint dice:

    Me gustan las viejas iglesias, las que encierran millones de historias almacenadas durante años, en cierta manera admiro a la gente que tiene una determinada fe, pero como buen racionalista me provocan recelo. Muy curiosa la explicación del motivo que mueve a los ejecutivos de tu relato. Si las cuentas de resultados continúan apretando, tal vez dentro de poco veamos capillas en las sedes de las empresas. Quien sabe.

  6. Fernando dice:

    Yo, que soy muy barroco, adoro esa capillita, así como la mayoría de iglesias barrocas y anteriores. Es que uno es un reaccionario estético; y orientalista. Qué le vamos a hacer. Mea culpa.

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