El ojo que todo lo ve

Cámaras de videovigilancia, cámaras ocultas, videosupervisión remota, televigilancia, robots de vigilancia, etc., son algunos de los modernos sistemas que estratégicamente situados en los espacios públicos vigilan a los representantes de la fauna humana de nuestros días.

Lo que inicialmente comenzó a realizarse, por problemas de seguridad, en entidades financieras, oficinas de la Administración y Juzgados ha ido extendiéndose, a los medios de transporte, carreteras, grandes superficies comerciales, aeropuertos, espacios ciudadanos, etc.

Iguales medidas de seguridad han aconsejado a los ayuntamientos de grandes y pequeñas ciudades la puesta en marcha de campañas de vigilancia, a través de cámaras, de las calles más conflictivas, en los autobuses urbanos nocturnos que recorren zonas peligrosas y algunas de las grandes ciudades vigilan los aviones que sobrevuelan su área metropolitana.

Hace unos días un medio de comunicación informaba que las autoridades municipales de la ciudad de Bath habían puesto en marcha un plan por el que los habitantes de la «apacible ciudad inglesa» eran vigilados por Bluetooth. Algo que ya venía sucediendo en grandes urbes de todo el mundo como San Diego, Sydney, Singapur, Toronto y Berlín, entre otras.

La utilización de las nuevas tecnologías en esta labor de vigilancia era denunciada por Vicente Verdú (2006) en un magnífico artículo titulado Estamos vigilados, en el que escribía:

«miles de cámaras «web» controlan en todos los rincones del mundo nuestros movimientos y nos exponen a través de Internet»

Estos programas de vigilancia recuerdan dos famosos precedentes: el Panopticón de Jeremy Bentham y la novela 1984 de George Orwell.

Jeremy Bentham (1748-1832) el llamado padre del utilitarismo recibió a finales del siglo XVIII el encargo de Jorge III de idear un modelo de establecimiento penitenciario que permitiese a sus autoridades la vigilancia de todos los reos desde un punto central.

La respuesta la daría Bentham al monarca inglés en los tres tomos de su obra Panopticon, o casa de inspección: contiene la idea de un nuevo principio de construcción aplicable a cualquier clase de establecimiento en el que personas de la clase que sea deban ser tenidas bajo inspección (1791).

Con el sistema ideado por Bentham aplicable no sólo a prisiones sino a psiquiátricos, correccionales y a fábricas, un único vigilante localizado en el centro del edificio podía vigilar a la vez a internados o trabajadores.

El otro precedente lo marca la famosa novela 1984 que Eric Arthur Blair publicara en 1949 bajo el pseudónimo de George Orwell y en la que el autor realiza una rigurosa crítica a los modernos sistemas de vigilancia.

En sus páginas Orwell-Blair, introduce el concepto -tan popularizado- de «Gran Hermano» (Big Brother) en la forma de un personaje todopoderoso que vigila incansablemente a la sociedad.

Hoy el Panopticon -el «ojo que todo lo ve»-, y el «Gran Hermano –el omnipresente vigilante- se han universalizado. Quizá estemos, por motivos de seguridad, adentrándonos en la antesala de esa sociedad orweliana de la que nos alerta el autor inglés.

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10 Respuestas

  1. ALyCie dice:

    Panopticom, el ojo que todo lo ve y su amigo Argos el de los 100 ojos.¡Menuda pareja!

  2. Lula Towanda dice:

    Y lo que el ojo no ve, lo colgamos en facebook. ¡Qué raros somos los humanos!

  3. Antonio dice:

    Por eso, el mayor exponente del género de la picaresca es ciego.

  4. Es el precio que pagamos por tanta prosperidad.

  5. ALyCieEl panopticon desapareció,Argos perdió su cabeza en manos de Hermes. pero siempre quedará el «ojo» de nuestra conciencia vigilándonosLula Towandala fauna humana de nuestros días es tremenda contradictoria. Pero es lo que hay!!AntonioAl paso que vamos si queremos sobrevivir habrá que ser ciego, mudo y sordo :-))Enrique Sabaté:Tengo un amigo que entre sus extrañas costumbres está el no cerrar con llave ni su coche ni su chalet. Y como vive tan austeramente no tiene miedo a que le puedan robar.

  6. Anonymous dice:

    Gracias, Miguel. COmo sabes, del ojo que todo lo ve a la conciencia propia, después vino el Aleph. Al menos eso dicen; One Heart, One Mind, One Soul, con mil ojos, voces y palabras «humanas». Al final, es casi lo mismo, pero es durillo, sí. O eurillo ;-)Pd: Se está empezando a rumorear que la crisis es un invento.

  7. Yo encuentro terriblemente inquietante la mirada del vigilante. Y no dejo de preguntarme tras leerte quien vigilara al vigilante

  8. la-de-marbellaSupongo que al vigilante le vigila otro vigilante y a éste otro y así como le comentaba a ALyCie, hasta llegar al «ojo que todo lo ve», el ojo de la conciencia, o posiblemente a un imaginario informe que se pierde en el oscuro laberinto de la burocracia

  9. Anonymous dice:

    con todo, considero que con las redes sociales (twitter) y con los móviles empieza a suceder al revés: es más el usuario el que se está convirtiendo en el gran hermano y el ojo que todo lo vemás que nunca, la vigilancia nace de abajo a arriba, y no de arriba a abajo como siempre ha sucedido

  10. Anónimo. Muy interesantes y acertadas tus observaciones.Efectivamente la labor vigilante de la "autoridad" está siendo oscurecida por millones de ojos "anónimos".Saludos

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