Los dos primeros jinetes de la Apocalipsis, el hambre y el frío tenían una sola cara y era terrible. Sin embargo, el sueño tenía dos facetas, una buena y otra mala: cuando se dormía era placentero pero cuando el despertar era abrupto se quedaba enquistado hasta ser doloroso.

En las familias cuando los niños se van a la cama no les suele faltar un beso e incluso un cuento, por las mañanas se les despierta con cariño. En los internados los alumnos se ven despojados del calor familiar tanto al acostarse como al levantarse. De esta manera el sueño suele enseñar su mejor cara en los hogares y la peor en los colegios.

En el internado la falta de calor familiar era más soportable al ir a dormir que al despertar. Aunque los dormitorios del colegio eran fríos, la manta zamorana de la cama terminaba dando su calor y finalmente se caía en un sueño apacible, pero los despertares……..

Las monjas tenían una sádica forma de arrebatarnos el sueño. A las siete de la mañana sonaba un timbre con un sonido agudo y desagradable al que seguía la no menos desapacible voz de la monja de turno diciendo:

- ¡Viva Jesús!

Ante esta jaculatoria cabían distintas reacciones. Si la monja era light podíamos apurar unos segundos  remoloneando e incluso atrevernos a pasar por enfermas si el sueño era insoportable, pero si la monja era Sor Luisa, la más heavy, saltábamos de la cama y exclamábamos

- ¡Para siempre en nuestros corazones!

En ese caso, la que no habían saltado de la cama antes del “corazones” se arriesgaba a que Sor Luisa tirase de la manta (literalmente) y un torrente de improperios la cubriera de la cabeza a los pies.

De esta manera el sueño era roto de forma abrupta y se resistía a marcharse, por eso nos acompañaba durante todo el día como un tormento. Ni el agua fría (casi helada) al lavarnos la cara lo ahuyentaba, ni la misa (al principio en latín) contribuía a espabilarnos, ni el “misere-nobiiiiis” o el “ora-pro-nobiiiiiis” de los rosarios favorecía su ausencia. Ni la necesidad de estudiar impedía que se nos cayera la cabeza sobre los libros sin poder contener el cansancio.

Durante muchos años soñamos con no tener sueño pero ya  decía Calderón

y los sueños, sueños son

http://www.seccionfemenina.com/2007/03/el-frio/
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