Category: Monográficos

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Ingenieros con tartera

En el sector de las tecnologías, comer “de tupper” es algo habitual, incluso las empresas habilitan espacios para los que eligen este medio para alimentarse. Pero no siempre fue así, hubo un tiempo en que la tartera no se consideraba a la altura de un ingeniero que se preciase. En la empresa en la que trabajaba en los 90 teníamos un comedor regentado por una contrata de esas que sirven unos menús grasientos, insanos, con...

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Inocentadas

No hay nada que tenga tanto peligro como un grupo de bromistas que trabaje el día de los Santos Inocentes, fecha de obligada exaltación al espíritu emprendedor de burlas y befas. Una broma se puede planificar pero es difícil prever la reacción de las víctimas, ya que las circunstancias son las que mandan. Algo tan manido y falto de imaginación como introducir petardos en los cigarros dio lugar a la hilarante situación que ahora les...

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El calambur del gatito lindo

Pablo Neruda decía “Confieso que he vivido” y yo podría decir “Confieso que me he reído” y es que en mi pasada vida laboral tuve la suerte de estar rodeada de personas con sentido del humor. En mi primer trabajo, cuando íbamos con batas y a lo loco, las situaciones cómicas las provocábamos nosotros mismos y las celebrábamos con esa risa floja que solo se tiene en la juventud. De todas las bromas hubo una...

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Con batas y a lo loco: Guadalhorce’s blues

6 de la mañana, un día cualquiera, circa 1980: suena el despertador; ojos somnolientos y cabreados por este intempestivo sonido, se abren, se cierran, se vuelven a abrir. Hay que levantarse, pero para ello hay que saltar sobre la cama del compañero. Él a su vez hubo de hacer lo mismo sobre la otra cama. Tres camas en una sola habitación que caben a costa de eliminar por completo el suelo pisable. El suelo del...

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La arbitrariedad

De los cuatro jinetes de la Apocalipsis que sufrí en el colegio los tres primeros, el hambre, el frío, y el sueño, eran tormentos físicos, pero el cuarto, la arbitrariedad, iba directo a la línea de flotación emocional y añadía a las penalidades una vuelta de tuerca con el desasosiego. De nada valía la prudencia, una espada de Damocles pendía de un hilo sobre cada cabeza a la merced del capricho de las monjas que...

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El sueño

Los dos primeros jinetes de la Apocalipsis, el hambre y el frío tenían una sola cara y era terrible. Sin embargo, el sueño tenía dos facetas, una buena y otra mala: cuando se dormía era placentero pero cuando el despertar era abrupto se quedaba enquistado hasta ser doloroso. En las familias cuando los niños se van a la cama no les suele faltar un beso e incluso un cuento, por las mañanas se les despierta...

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Galletas de vainilla

Y muy pronto, abrumado por el triste día que había pasado y por la perspectiva de otro triste día tan melancólico por venir, me llevé a los labios una cucharada de té en la que había echado un trozo de magdalena. Pero en el mismo instante en que aquel trago, con las migas del bollo, tocó mi paladar, me estremecí, fija mi atención en algo extraordinario que ocurría en mi interior. Un placer delicioso me...

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La paciencia de Micky

Le llamábamos Micky como diminutivo de su nombre pero tenía cierta similitud con el simpático ratón, tanto en el físico como en el carácter. Hace tiempo que le he perdido la pista pero espero conseguir que le llegue este capítulo de las memorias. Tenía unos ojos grandes, un poco saltones, con una expresión muy viva y una sonrisa perpetua. Al hablar pronunciaba ligeramente las erres como los franceses a la vez que sus manos, muy...

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La maqueta

La prueba de fuego para superar el periodo de prueba consistía en hacer que el trabajo encomendado funcionase en la maqueta. El paso de la lectura de manuales (teoría)  al trabajo en campo (práctica) llevaba implícito un cambio de look. La iniciación al mundo real era precedida por la investidura de una bata blanca que dotaba de un estilismo innovador, pero que sobre todo  protegía de la suciedad que suele haber en estos lugares. La maqueta estaba...

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El broncas

(Ilustrado por Brain) El broncas es, contra toda lógica, uno de mis mejores amigos. Afortunadamente, la amistad obedece al corazón antes que a la razón. El broncas es capaz de que aflore mi lado más desagradable en cinco minutos y después de haberme sacado de mis casillas, pedirme disculpas por hacerlo. Nadie como él ha conseguido que me sienta como un auténtico gusano. Con los años, que ya van siendo muchos, he ido perdiendo furor...