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	<title>Sección Femenina</title>
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	<description>Pinceladas de la vida, vista con ojos críticos y mucho humor</description>
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		<title>Ingenieros con tartera</title>
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		<pubDate>Sun, 15 Jan 2012 22:17:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>lula</dc:creator>
				<category><![CDATA[Expedientes-X]]></category>
		<category><![CDATA[comida]]></category>
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		<description><![CDATA[En el sector de las tecnologías, comer “de tupper” es algo habitual, incluso las empresas habilitan espacios para los que eligen este medio para alimentarse. Pero no siempre fue así, hubo un tiempo en que la tartera no se consideraba a la altura de un ingeniero que se preciase. En la empresa en la que]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://www.seccionfemenina.com/wp-content/uploads/2012/01/tartera1.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-2323" title="tartera" src="http://www.seccionfemenina.com/wp-content/uploads/2012/01/tartera1.jpg" alt="" width="536" height="322" /></a></p>
<p>En el sector de las tecnologías, comer “de tupper” es algo habitual, incluso las empresas habilitan espacios para los que eligen este medio para alimentarse. Pero no siempre fue así, hubo un tiempo en que la tartera no se consideraba a la altura de un ingeniero que se preciase.</p>
<p>En la empresa en la que trabajaba en los 90 teníamos un comedor regentado por una contrata de esas que sirven unos menús grasientos, insanos, con un tufillo a comidilla capaz de inhibir cualquier apetito. A pesar de las quejas por la mala calidad de la comida la contrata se perpetuaba año tras año gracias al apoyo incondicional del responsable de la infraestructura del edificio, al que llamábamos <strong>Pelotez</strong>.</p>
<p>Esperábamos la hora de la comida con temor, sobre todo cuando el olor a rancho llegaba hasta los laboratorios. Solíamos preguntar a los que comían a primera hora cuál de los platos <strong>NO</strong> debíamos comer. Después de varios años perdimos la esperanza de que cambiase la contrata al que nuestro paladar y olfato no se acababa de acostumbrar y decidimos un grupo de compañeros traernos la comida de casa.</p>
<p>El primer día que aparecimos con la tartera en el comedor causamos sensación. Fue la “comidilla” de los pasillos hasta que llegó a los oídos de<strong> Pelotez</strong> que rápidamente se sintió obligado en intervenir. Primero intentó que nuestro jefe nos prohibiera traernos el tupper de casa y fracasó totalmente por lo que vino a presionarme a mí, que era la única del grupo que era jefecilla, intentando hacerme comprender la imagen tan lamentable de un ingeniero comiendo con tartera. Aproveché la ocasión para darle mi opinión sobre la calidad de la contrata y la cosa quedó en tablas.</p>
<p>El segundo día, cuando fuimos al comedor con nuestra comida casera, nos encontramos a <strong>Pelotez</strong> y sus chicos haciendo una barrera ante el microondas. Fue como un duelo del oeste, sostuvimos la mirada, seguimos avanzando y no nos dejamos intimidar. Pasamos la barrera y calentamos nuestros tuppers.</p>
<p><strong>Pelotez</strong> no se rindió y subió el tema al comité de dirección. Menos mal que el CEO era un hombre con sentido común y dijo que si la gente prefería traerse la comida de casa era mejor habilitarles un espacio en el comedor a que comieran en los despachos.</p>
<p>Así abrimos camino a otros compañeros a traerse la comida de casa pero no conseguimos que se cambiase de contrata que siguió durante muchos años estropeando estómagos y atascando arterias con la bendición de <strong>Pelotez</strong> que se mantuvo en su cargo hasta su prejubilación.</p>
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		<title>Inocentadas</title>
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		<pubDate>Wed, 28 Dec 2011 15:15:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>lula</dc:creator>
				<category><![CDATA[Con batas y a lo loco]]></category>
		<category><![CDATA[bromas]]></category>
		<category><![CDATA[cigarros]]></category>
		<category><![CDATA[inocentadas]]></category>
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		<description><![CDATA[No hay nada que tenga tanto peligro como un grupo de bromistas que trabaje el día de los Santos Inocentes, fecha de obligada exaltación al espíritu emprendedor de burlas y befas. Una broma se puede planificar pero es difícil prever la reacción de las víctimas, ya que las circunstancias son las que mandan. Algo tan]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.seccionfemenina.com/wp-content/uploads/2011/12/inocentada.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-2316" title="inocentada" src="http://www.seccionfemenina.com/wp-content/uploads/2011/12/inocentada.jpg" alt="" width="543" height="418" /></a></p>
<p>No hay nada que tenga tanto peligro como un grupo de bromistas que trabaje el día de los Santos Inocentes, fecha de obligada exaltación al espíritu emprendedor de burlas y befas.</p>
<p>Una broma se puede planificar pero es difícil prever la reacción de las víctimas, ya que las <strong>circunstancias</strong> son las que mandan. Algo tan manido y falto de imaginación como introducir petardos en los cigarros dio lugar a la hilarante situación que ahora les cuento.</p>
<p>Ante una crisis de ideas para las inocentadas de ese año compré un paquete de petardos especiales para colocar en los cigarros. El día D madrugué y con mucha habilidad coloqué los petardos aleatoriamente en algunos cigarros de <strong>tres paquetes</strong> diferentes. La tarea fue fácil porque los paquetes estaban sobre las mesas y sus dueños en el laboratorio.</p>
<p>La víctima inocente, que propiciaron <strong>las circunstancias</strong>, fue <strong>J.F.</strong> un compañero muy buena persona que desgraciadamente ya no está con nosotros.<strong> J.F.</strong> era especialista en bromas pesadas y repetitivas como desinflar ruedas de los coches, colocar pesetas en los tapacubos, etc… Pero ese día tenía un problema técnico y no estaba para bromas.</p>
<p><strong>J.F.</strong> estaba trabajando en el laboratorio un poco agobiado y con los nervios debió equivocarse en algo y estropeó lo que estaba haciendo, perdiendo la información que tenía en el disquete. Se llevó las manos a la cabeza diciendo, ¡NOOOO, he perdido el trabajo de un mes!</p>
<p>Salió del laboratorio descompuesto diciendo: me voy a fumar un cigarro a ver si se me pasa el disgusto<strong>.</strong> Se dirigió a coger un cigarro de uno de los paquetes de algún compañero ya que <strong>J.F.</strong> era del tipo de fumadores que intentan dejar el vicio dejando de comprar tabaco.<strong> Las circunstancias</strong> hicieron que eligiera un cigarrillo de uno de los paquetes que contenían cigarros con sorpresa. Lo encendió, dio un par de caladas profundas y a la tercera el cigarro explotó ¡BLOOOOOM! y quedo hecho girones.</p>
<p>No pudimos evitar que nos diera la risa, nos reíamos de la explosión del cigarro no de la desgracia del disquete pero <strong>J.F.</strong> había perdido todo su sentido del humor y comenzó a soltar improperios contra todos nosotros. Para calmar su enfado, se dirigió a por otro cigarro de otro paquete y se dio <strong>la circunstancia</strong> que también tenía petardo. Lo encendió y volvió a explotar. Las risas iban en aumento y ya se mezclaban con las lágrimas.</p>
<p>Fuera de sí,<strong> J.F</strong>. se sentía el blanco de una conspiración por lo que siendo un fumador de <strong>Ducados</strong> se dirigió a por una cajetilla de <strong>Marlboro</strong>, pensando que estaría libre de sorpresas, pero se equivocaba. Ese día <strong>las circunstancias</strong> no le fueron propicias y le explotó el cigarro por tercera vez. Los que contemplábamos la escena ya no podíamos más de la risa y estábamos literalmente tronchados.</p>
<p><strong>J.F.</strong> desistió de fumar para tranquilizarse y poco a poco se le fue pasando el enfado. El resto de los fumadores que habían contemplado la escena se debatían entre el vicio y el miedo a la explosión pero como siempre ganó la dependencia a la nicotina y hubo unas cuantas detonaciones más.</p>
<p>Nunca pensé que unos pocos cigarros con petardo dieran tanto juego ni que la broma se cebaría con el bromista más pesado del equipo. Todo lo que ocurrió se debió a <strong>las circunstancias</strong>, yo solo fui un instrumento.</p>
<p><strong>Nota de la autora</strong>: estas escenas son totalmente imposibles en una oficina de hoy día por lo que se pueden considerar de interés para la arqueología laboral.</p>
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		<title>El gatito lindo</title>
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		<pubDate>Sat, 24 Dec 2011 12:04:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>lula</dc:creator>
				<category><![CDATA[Con batas y a lo loco]]></category>
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		<description><![CDATA[Pablo Neruda decía “Confieso que he vivido” y yo podría decir “Confieso que me he reído” y es que en mi pasada vida laboral tuve la suerte de estar rodeada de personas con sentido del humor. En mi primer trabajo, cuando íbamos con batas y a lo loco, las situaciones cómicas las provocábamos nosotros mismos]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://www.seccionfemenina.com/wp-content/uploads/2011/12/gatitolindo.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-2304" title="gatitolindo" src="http://www.seccionfemenina.com/wp-content/uploads/2011/12/gatitolindo.jpg" alt="" width="600" /></a></p>
<p>Pablo Neruda decía “<em>Confieso que he vivido</em>” y yo podría decir “<em>Confieso que me he reído</em>” y es que en mi pasada vida laboral tuve la suerte de estar rodeada de personas con sentido del humor. En mi primer trabajo, cuando íbamos con batas y a lo loco, las situaciones cómicas las provocábamos nosotros mismos y las celebrábamos con esa risa floja que solo se tiene en la juventud.</p>
<p>De todas las bromas hubo una que destacó por su perseverancia ya que se realizó puntualmente cada mañana durante un año. El afectado nunca se enteró y a los bromistas nos producía unas risitas disimuladas que daban paso a trabajar en serio.</p>
<p>Todo empezaba cuando todos los curritos estábamos sentados en nuestras mesas. Para entrar en escena describiré la oficina de “Cobardín Ateo” que estaba situada en una zona industrial del noreste de Madrid. Era diáfana y tenía unas mesas dispuestas junto a las ventanas que estaban ocupadas por los más antiguos del proyecto. Los novatos nos sentábamos en la zona central en una doble hilera de mesas a la que le llamábamos “El autobús”. <strong>PacoM</strong> y <strong>Gasset</strong> presidían el autobús a modo de <strong>conductor</strong> y de <strong>cobrador<a href="#_edn1"><strong>[i]</strong></a></strong> respectivamente. Yo me sentaba detrás del conductor, es decir de <strong>PacoM</strong>. El despacho del jefe estaba al fondo a la derecha, en una zona separada con mamparas móviles.</p>
<p>Cuando hacía su aparición el jefe tenía que pasar por el lado del <strong>conductor</strong>. En este momento, el <strong>cobrador</strong>, es decir <strong>Gasset</strong> decía:</p>
<p>- Me pareció ver un lindo gatito</p>
<p>A lo que contestaba el <strong>conductor</strong> muy serio</p>
<p>-  Si, es un gatito lindo</p>
<p>A este diálogo acompañaban unas risitas de los demás ocupantes del autobús mientras el jefe se dirigía a su mesa.</p>
<p>Se preguntarán en qué residía la gracia, pues sencillamente un cuasi <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Calambur"><strong>calambur</strong></a><strong> </strong>de <strong>ga-</strong>ti-to<strong>-li-do</strong> con el apellido del jefe. Al igual que <strong>Isabel de Borbón</strong> no se dio por aludida cuando <strong>Quevedo</strong> le dijo aquello de <em>Entre el clavel blanco y la rosa roja, su majestad escoja</em>, nuestro jefe jamás relacionó esa frase mañanera con su persona y a nosotros, traviesos novatos, nos divertía en extremo este atrevimiento.</p>
<hr size="1" /><a href="#_ednref1">[i]</a> En los años 80 en los autobuses aún había cobradores</p>
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		<title>La arbitrariedad</title>
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		<pubDate>Sun, 06 Nov 2011 23:07:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>lula</dc:creator>
				<category><![CDATA[Expedientes-X]]></category>
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		<description><![CDATA[De los cuatro jinetes de la Apocalipsis que sufrí en el colegio los tres primeros, el hambre, el frío, y el sueño, eran tormentos físicos, pero el cuarto, la arbitrariedad, iba directo a la línea de flotación emocional y añadía a las penalidades una vuelta de tuerca con el desasosiego. De nada valía la prudencia,]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><strong><a href="http://www.seccionfemenina.com/wp-content/uploads/2011/11/juncarejo_tercero.jpg"><img class="aligncenter size-large wp-image-2296" title="juncarejo_tercero" src="http://www.seccionfemenina.com/wp-content/uploads/2011/11/juncarejo_tercero-1024x768.jpg" alt="" width="600" /></a><br />
</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>De los cuatro jinetes de la Apocalipsis que sufrí en el colegio los tres primeros, <a href="http://www.seccionfemenina.com/2007/03/el-hambre/">el hambre</a>, <a href="http://www.seccionfemenina.com/2007/03/el-frio/">el frío</a>, y <a href="http://www.seccionfemenina.com/2011/10/el-sueno/">el sueño</a>, eran tormentos físicos, pero el cuarto, <strong>la arbitrariedad</strong>, iba directo a la línea de flotación emocional y añadía a las penalidades una vuelta de tuerca con el desasosiego.</p>
<p>De nada valía la prudencia, una espada de <strong>Damocles</strong> pendía de un hilo sobre cada cabeza a la merced del capricho de las monjas que desde su Olimpo ejercían el poder al margen de la justicia, la lógica y la caridad cristiana. De las muchas arbitrariedades que presencié, hay una que recuerdo de forma especial porque el acero casi me rozó y lamentablemente fue a parar a la cabeza de una buena amiga.</p>
<p>Estábamos en tercero de bachiller y aunque a nuestros doce años ya habíamos adquirido habilidades para no provocar la ira de las monjas esta vez nos arrastraron los acontecimientos. <strong>Pili</strong> y yo teníamos la costumbre de pelar las pipas sin comérnoslas en los ratos muertos. Íbamos haciendo montoncitos que cuando considerábamos suficientemente grandes, los juntábamos y nos los comíamos de golpe. Ese día <strong>Pili</strong>, para hacerme de rabiar, cogió nuestros ahorros de pipas peladas y se los metió de golpe en la boca. No pude evitar exclamar ¡GUARRA! Justo en el momento que entraba <strong>Sor Eufrosina</strong> en clase.</p>
<p><strong>Sor Eufrosina</strong>,<a href="http://www.seccionfemenina.com/2006/09/el-divino-impaciente/"> la misionera frustrada</a>, era un auténtico peligro que se dejaba arrastrar por la ira de la forma más inesperada, siendo desproporcionada su reacción ante sucesos insignificantes. Rápidamente se percató de la tensión y quiso saber qué pasaba entre nosotras. Ella esperaba una acusación en toda regla de una contra la otra pero se encontró con nuestro silencio. Esto la contrarió y decidió realizar un castigo ejemplar, ¿contra cuál? daba igual, ambas teníamos un 50% de posibilidades y sabíamos que a una le iba a tocar.</p>
<p>Se fue directa al armario del fondo para buscar una regla (espada de Damocles de madera), agarró a <strong>Pili</strong> por la cabeza y la puso contra el pupitre y ante nuestra estupefacción le propino treinta y nueve golpes en la cabeza que fue contando atropelladamente, más bien escupiendo por su propensión salpicar con perdigones cuando hablaba. Mientras que la monja le pegaba ocurrió un hecho tragicómico:</p>
<p><strong>Pili </strong>le decía</p>
<p>-Sor, no me pegue en la cabeza que me salen postillas</p>
<p><strong>Sor Eufrosina</strong> que era un poco sorda contestaba</p>
<p>-Si te salen costillas nos las comemos</p>
<p>De nada sirvió que nos quejásemos a la superiora del castigo injusto y desproporcionado a <strong>Pili</strong>, a la que todas queríamos mucho, <strong>Sor Eufrosina</strong> siguió con la patente de corso para dar rienda suelta a su arbitrariedad.</p>
<p>Afortunadamente a <strong>Pili</strong> los treinta y nueve golpes no le apagaron el brillo de los ojos y ni le borraron la sonrisa de los labios. Pasados muchos años ella bromea con aquella pesadilla surrealista de postillas y costillas.</p>
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		<title>El sueño</title>
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		<pubDate>Sun, 30 Oct 2011 21:16:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>lula</dc:creator>
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		<category><![CDATA[internado]]></category>
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		<description><![CDATA[Los dos primeros jinetes de la Apocalipsis, el hambre y el frío tenían una sola cara y era terrible. Sin embargo, el sueño tenía dos facetas, una buena y otra mala: cuando se dormía era placentero pero cuando el despertar era abrupto se quedaba enquistado hasta ser doloroso. En las familias cuando los niños se]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://www.seccionfemenina.com/wp-content/uploads/2011/10/fotosueno1.jpg"></a><a href="http://www.seccionfemenina.com/wp-content/uploads/2011/10/suenio.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-2291" title="suenio" src="http://www.seccionfemenina.com/wp-content/uploads/2011/10/suenio.jpg" alt="" width="523" height="349" /></a></p>
<p>Los dos primeros jinetes de la Apocalipsis, <a href="http://www.seccionfemenina.com/2007/03/el-hambre/">el hambre</a> y <a href="http://www.seccionfemenina.com/2007/03/el-frio/">el frío</a> tenían una sola cara y era terrible. Sin embargo, el sueño tenía dos facetas, una buena y otra mala: cuando se dormía era placentero pero cuando el despertar era abrupto se quedaba enquistado hasta ser doloroso.</p>
<p>En las familias cuando los niños se van a la cama no les suele faltar un beso e incluso un cuento, por las mañanas se les despierta con cariño. En los internados los alumnos se ven despojados del calor familiar tanto al acostarse como al levantarse. De esta manera el sueño suele enseñar su mejor cara en los hogares y la peor en los colegios.</p>
<p>En el internado la falta de calor familiar era más soportable al ir a dormir que al despertar. Aunque los dormitorios del colegio eran fríos, la manta zamorana de la cama terminaba dando su calor y finalmente se caía en un sueño apacible, pero los despertares……..</p>
<p>Las monjas tenían una sádica forma de arrebatarnos el sueño. A las siete de la mañana sonaba un timbre con un sonido agudo y desagradable al que seguía la no menos desapacible voz de la monja de turno diciendo:</p>
<p>- <strong>¡Viva Jesús!</strong></p>
<p>Ante esta jaculatoria cabían distintas reacciones. Si la monja era <em>light</em> podíamos apurar unos segundos  remoloneando e incluso atrevernos a pasar por enfermas si el sueño era insoportable, pero si la monja era <strong>Sor Luisa</strong>, la más <em>heavy, </em>saltábamos de la cama y exclamábamos</p>
<p>- <strong>¡Para siempre en nuestros corazones!</strong></p>
<p>En ese caso, la que no habían saltado de la cama antes del &#8220;corazones&#8221; se arriesgaba a que <strong>Sor Luisa</strong> tirase de la manta (literalmente) y un torrente de improperios la cubriera de la cabeza a los pies.</p>
<p>De esta manera el sueño era roto de forma abrupta y se resistía a marcharse, por eso nos acompañaba durante todo el día como un tormento. Ni el agua fría (casi helada) al lavarnos la cara lo ahuyentaba, ni la misa (al principio en latín) contribuía a espabilarnos, ni el “misere-nobiiiiis” o el “ora-pro-nobiiiiiis” de los rosarios favorecía su ausencia. Ni la necesidad de estudiar impedía que se nos cayera la cabeza sobre los libros sin poder contener el cansancio.</p>
<p>Durante muchos años soñamos con no tener sueño pero ya  decía <strong>Calderón</strong></p>
<blockquote><p>y los sueños, sueños son</p></blockquote>
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		<title>Galletas de vainilla</title>
		<link>http://www.seccionfemenina.com/2011/04/galletas-de-vainilla/</link>
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		<pubDate>Mon, 18 Apr 2011 11:44:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>lula</dc:creator>
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		<category><![CDATA[galletas]]></category>
		<category><![CDATA[hambre]]></category>
		<category><![CDATA[vainilla]]></category>

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		<description><![CDATA[Y muy pronto, abrumado por el triste día que había pasado y por la perspectiva de otro triste día tan melancólico por venir, me llevé a los labios una cucharada de té en la que había echado un trozo de magdalena. Pero en el mismo instante en que aquel trago, con las migas del bollo,]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="padding-left: 60px; text-align: justify;"><em>Y muy pronto, abrumado por el triste día que había pasado y por la perspectiva de otro triste día tan melancólico por venir, me llevé a los labios una cucharada de té en la que había echado un trozo de magdalena. Pero en el mismo instante en que aquel trago, con las migas del bollo, tocó mi paladar, me estremecí, fija mi atención en algo extraordinario que ocurría en mi interior. Un placer delicioso me invadió, me aisló, sin noción de lo que causaba. Y él me convirtió las vicisitudes de la vida en indiferentes, sus desastres en inofensivos y su brevedad en ilusoria, todo del mismo modo que opera el amor, llenándose de una esencia preciosa; pero, mejor dicho, esa esencia no es que estuviera en mí, es que era yo mismo. Dejé de sentirme mediocre, contingente y mortal. ¿De dónde podría venirme esa alegría tan fuerte? Me daba cuenta de que iba unida al sabor del té y del bollo, pero le excedía en mucho, y no debía ser de la misma naturaleza. ¿De dónde venía y qué significaba? ¿Cómo llegar a aprehenderlo? Bebo un segundo trago, que no me dice más que el primero; luego un tercero, que ya me dice un poco menos.</em></p>
<p style="text-align: right;">En busca del tiempo perdido, Marcel Proust</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.seccionfemenina.com/wp-content/uploads/2011/04/boer-coco.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-2278" title="boer-coco" src="http://www.seccionfemenina.com/wp-content/uploads/2011/04/boer-coco.jpg" alt="" width="600" /></a></p>
<p>Dudo mucho que a <strong>Marcel Proust </strong>le produjeran las magdalenas de su tía más placer del que me proporcionaron a mí las galletas de vainilla en mis más tiernos años. La magdalena de Proust ha quedado como un icono de placer en la infancia aunque yo y todas mis compañeras del cole nunca dudaríamos en elegir a las galletas de vainilla frente a cualquier magdalena, incluso si fueran de la marca Hacendado que produce <strong>Mercadona</strong>.</p>
<p>De las muchas cosas que me separan de <strong>Proust</strong>, el país, la época vivida y el círculo social, es esté último el que marca la mayor diferencia a la hora de evocar los sabores que llenaron de placer los recuerdos de la niñez: Él se crió entre algodones mientras que yo <a href="http://www.seccionfemenina.com/2007/03/el-hambre/">pasé hambre</a>. Las magdalenas de su tía pudieron arrancarle de su melancolía pero en mí, las galletas de vainilla actuaron no solo en el alma sino en el estómago, aplacándome el hambre intensa arrastrada por años.</p>
<p>Las galletas se vendían por unidades en la tienda del colegio y se podían comprar en la hora del recreo siempre que se tuviera dinero. Tan solo asomándose a la ventana desde la que se despachaba se podía admirar la caja de galletas abierta y vislumbrar, bajo el plástico que las protegía, las deliciosas galletas con sus múltiples capas de crujiente barquillo que atesoraban el relleno de la vainilla y desprendían un suave aroma que despertaba los jugos gástricos.</p>
<p>Pero cuán amarga puede llegar a ser la existencia cuando el dulce objeto de deseo que se encontraba al otro lado del mostrador resultaba inalcanzable por la falta de recursos. No obstante, el sol sale para todos, aunque no todos los días, y de vez en cuando mi hermana, que administraba nuestro presupuesto, me daba unas pesetillas o alguna amiga estaba en situación de poder comprar. Cuando se daba esta conjunción astral todo era alegría y lo celebrábamos comprando y compartiendo las galletas. Nos gustaba comerlas en grupo y nos reíamos viendo los distintos métodos que utilizaba cada una para prolongar la degustación tanto como fuera posible.</p>
<p>Darle un bocado a la galleta, por mucho hambre que se tuviera, nos parecía un sacrilegio impropio de la devoción que merecen estas divinas galletas. Había que comérselas a cámara lenta, alargando el placer todo el recreo.</p>
<p>Separábamos la primera capa del barquillo y la utilizábamos como una espátula que iba arrastrando el relleno que quedaba al descubierto, dándole forma de espiral. Según la maestría al deslizar el barquillo por el relleno, éste adquiría forma de viruta o de montoncillo amorfo, pero en ambos casos el barquillo servía de pala para recoger la vainilla y llevárnosla a la boca. Repetíamos la operación tantas veces como capas tenía la galleta menos una (la de abajo). Para evitar que en la operación se nos cayera al suelo el relleno, las comíamos sentadas en el suelo del patio. Si fallaba el pulso se caía la vainilla al babi y la rescatábamos rápidamente.</p>
<p>Otra variación de método era separar la primera capa del barquillo y comérsela a bocados pequeñitos o chuparla hasta reblandecerla. A continuación le tocaba el turno al relleno que se iba extrayendo lentamente con la lengua. Como en el caso anterior se repetía la operación para cada una de las capas. Con este método se podían comer de pie porque el riesgo de que se cayera el relleno al suelo era muy pequeño.</p>
<p>Cuando hacía calor y el relleno de las galletas estaba muy blandito se podía aplicar el método del espachurramiento que consistía en presionar la galleta con los dedos índice y pulgar de las dos manos para que el relleno saliera por los laterales. Para evitar que la vainilla cayera al suelo se debía apretar con suavidad la galleta para rebañarla rápidamente con la lengua conforme iba apareciendo. Al final quedaba solo el barquillo, que se comía uno a uno en pequeños mordisquitos o chupándolo.</p>
<p>Lo recuerdo como si fuera ayer y lo rememoro cada vez que vuelvo a comer una galleta de vainilla (las compro en el <strong>Caprabo</strong>), pero me falta compartir este placer con mis amigas. El próximo día que me reúna con las chicas del cole llevaré unas galletas de vainilla y evocaremos viejos placeres.</p>
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		<title>Micky</title>
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		<pubDate>Fri, 08 Apr 2011 21:15:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>lula</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[bromas]]></category>
		<category><![CDATA[mickey]]></category>
		<category><![CDATA[paciencia]]></category>

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		<description><![CDATA[(Episodios anteriores en el wiki) Le llamábamos Micky como diminutivo de su nombre pero tenía cierta similitud con el simpático ratón, tanto en el físico como en el carácter. Hace tiempo que le he perdido la pista pero espero conseguir que le llegue este capítulo de las memorias. Tenía unos ojos grandes, un poco saltones,]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://www.seccionfemenina.com/wp-content/uploads/2011/04/mickey-mouse.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-2262" title="mickey-mouse" src="http://www.seccionfemenina.com/wp-content/uploads/2011/04/mickey-mouse.jpg" alt="" width="400" height="400" /></a>(Episodios anteriores en el <a href="../wiki/index.php?title=Con_batas_y_a_lo_loco...">wiki</a>)</p>
<p>Le llamábamos Micky como diminutivo de su nombre pero tenía cierta similitud con el simpático ratón, tanto en el físico como en el carácter. Hace tiempo que le he perdido la pista pero espero conseguir que le llegue este capítulo de las memorias.</p>
<p>Tenía unos ojos grandes, un poco saltones, con una expresión muy viva y una sonrisa perpetua. Al hablar pronunciaba ligeramente las erres como los franceses a la vez que sus manos, muy expresivas, formaban parte también de la conversación. Vestía siempre una bata blanca con los bolígrafos asomándole del bolsillo superior. Era un auténtico “ratón” de maqueta.</p>
<p>Micky era pura energía controlada con una brillante inteligencia que a veces entraba en bucle por su contumaz cabezonería. Cuando le salía la vena calagurritana, había que intentar que volviera a su ser. Tenía muy buenas cualidades entre ellas la paciencia, la generosidad y el entusiasmo. Todos le apreciábamos (incluso <a href="http://www.seccionfemenina.com/2011/02/el-tigre/">el tigre</a>) pero eso no era óbice para que fuera el blanco de todas las bromas ya que todos queríamos saber hasta donde llegaba su paciencia.</p>
<p>Siempre que se le pedía ayuda se establecía el mismo protocolo:</p>
<p>- Oye Micky cómo se puede hacer que…</p>
<p>- ¿Para qué lo quieres? Respondía Mickey</p>
<p>-  No, importa. Solo quería saber si se puede hacer… contestaba el preguntador</p>
<p>-   A ver, dime, ¿Qué es lo que quieres hacer? Respondía Micky que no podía permitir no enterarse de algo una vez que se lo proponía.</p>
<p>Al final el preguntador cantaba, Micky se enteraba del problema que tenía, dejaba lo que estuviera haciendo y le ayudaba a arreglarlo. Por este método samaritano tenía una visión del proyecto mejor que los jefes y siempre se recurría a su auxilio, aunque hubiera que confesar primero.</p>
<p>Pagábamos su ayuda con bromas pesadas. Le sometíamos a pruebas tan duras como provocarle disturbios domésticos, sembrar la duda sobre su coche o atentar contra su integridad física.</p>
<p>Un día que se fue a casa a comer le encargaron que hiciera algún recado por el camino. Como tardaba llamó su mujer y el que descolgó el teléfono sabiendo que era ella, le dijo: “<em>No, Micky no está aquí, ha venido su mujer a buscarle y se ha ido a comer con ella</em>.” Cuando llegó su casa ella le recibió de morros, diciéndole: “<em>Ahí está la nevera</em>” y el pobre nos sabía cuál era el motivo.</p>
<p>Otra vez le metimos tres pesetas dentro del tapacubos de las ruedas de su SEAT 124, justo un viernes que se iba para Calahorra. Casi se vuelve loco intentando averiguar cuál era la causa del ruido.</p>
<p>Solía venir a trabajar en vespino y un día que hubo una nevada nos miramos todos a los ojos y supimos lo que había que hacer. Cuando terminó la jornada laboral dejamos que bajara a la calle el primero y cuando llegó a la moto una avalancha de bolas de nieve casi le sepulta.</p>
<p>Pero su máxima reacción era decirnos “<em>Como sois</em>” mientras sonreía y movía la cabeza de un lado a otro. Nos costó mucho encontrar su límite de paciencia pero un día los conseguimos, pero eso será otra historia…</p>
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		<title>La maqueta</title>
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		<pubDate>Sat, 19 Mar 2011 20:32:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>lula</dc:creator>
				<category><![CDATA[Con batas y a lo loco]]></category>
		<category><![CDATA[bata]]></category>
		<category><![CDATA[maqueta]]></category>
		<category><![CDATA[mds]]></category>

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		<description><![CDATA[(Episodios anteriores en el wiki) La prueba de fuego para superar el periodo de prueba consistía en hacer que el trabajo encomendado funcionase en la maqueta. El paso de la lectura de manuales (teoría)  al trabajo en campo (práctica) llevaba implícito un cambio de look. La iniciación al mundo real era precedida por la investidura de]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.seccionfemenina.com/wp-content/uploads/2011/03/tesysA1.jpg"><img class="size-full wp-image-2244 alignleft" title="tesysA" src="http://www.seccionfemenina.com/wp-content/uploads/2011/03/tesysA1.jpg" alt="" width="300" /></a></p>
<p style="text-align: center;">(Episodios anteriores en el <a href="http://www.seccionfemenina.com/wiki/index.php?title=Con_batas_y_a_lo_loco...">wiki</a>)</p>
<p>La prueba de fuego para superar el periodo de prueba consistía en hacer que el trabajo encomendado funcionase en la maqueta. El paso de la lectura de manuales (teoría)  al trabajo en campo (práctica) llevaba implícito un cambio de <em>look</em>. La iniciación al mundo real era precedida por la investidura de una <strong>bata blanca</strong> que dotaba de un estilismo innovador, pero que sobre todo  protegía de la suciedad que suele haber en estos lugares.</p>
<p>La maqueta estaba ubicada en la planta superior de un edificio de la operadora de telecomunicaciones para la que trabajábamos. Las plantas inferiores se encontraban los equipos en producción y  estaba prohibido pasar. El espacio que ocupábamos era muy amplio y lo compartíamos con los &#8220;<em>desocupados</em>&#8221; unos empleados de la operadora  que no tenían nada que hacer. Sus mesas estaban  vacías, no tenían papeles ni bolígrafos ni lapiceros. En esas fechas  no existían los ordenadores personales y por supuesto no había Internet así que no tenían NADA con que distraerse salvo charlar, hacer punto de  media o cuidar de sus hijos hasta que  fuera la hora de entrada al colegio. No llegamos a confraternizar con ellos  y nunca supimos por qué estaban condenados a la productividad nula.</p>
<p>Los que trabajábamos en la maqueta nos distinguíamos por la bata blanca y por las peleas por los escasos <a href="http://www.computinghistory.org.uk/cgi-bin/sitewise.pl?act=det&amp;p=731">MDS</a> en los que programábamos. Los nuevos éramos el último mono y cuando llegaba uno de los antiguos hacía valer tus derechos de antigüedad y nos despojaban de los recursos para trabajar. Eso generaba mucho estrés pero no llegaba la sangre al río.</p>
<p>Los nuevos teníamos mitificados a los antiguos por lo mucho que sabían y lo bien que se desenvolvían  entre los cables y los hierros de la maqueta.  El más respetado era  <strong>F. Bendito</strong>, tan inteligente como buena persona y con un sentido del humor fuera de lo común. Era el jefe de Hardware y responsable de maqueta, a la que defendía frente a los ataques de los hijos de  los “<em>desocupados</em>” que jugaban al escondite entre los cables de la maqueta o de alguna bata blanca con ideas de bombero.</p>
<p><strong>Micky</strong> era otro de los antiguos que admirabamos por lo mucho que sabía y ayudaba a los demás. Era ingeniero Software y estaba desarrollando el sistema de arranque de la maqueta. En aquel momento uno de los procesos más delicados de la maqueta era cargarle los programas. La operación se realizaba por una línea de comunicaciones, podía tardar horas y ante el menor error había que empezar de nuevo.  La prueba de su programa dio lugar a una de las anécdotas más divertidas del proyecto.</p>
<p><strong>Micky</strong> tenía que cargar su programa mediante cable y luego probar que se podía recargar vía disquete. En una de esas pruebas se le quedó bloqueado el disquete y no lo podía sacar. Como necesitaba extraerlo y no quería tener que recargar de nuevo el programa no se le ocurrió otra cosa que coger un destornillador de la zona hardware para forzar la salida del disquete. <strong>F. Bendito</strong> que le vio con una herramienta en la mano que no era software  le cerró el paso. <strong>Micky,</strong> que era cabezota como el solo, insistía en reventar el disquete. Los nuevos mirábamos atónitos como nuestros mayores estaban a punto de llegar a las manos pero como cabía de esperar entre dos buenas personas todo quedo en unas risas.</p>
<p>Así era la vida de maqueta, divertida y llena de anécdotas. He tenido la suerte de pasar muchas horas en ellas y  las recuerdo con mucha ternura a pesar de las medias que se me han echado a perder por las mil posibilidades que existen de engancharte con algo en ellas.</p>
<p><strong>Micky</strong> y <strong>F. Bendito</strong>, por su forma de ser, fueron protagonistas de muchas historias y en la próxima entrega hablaremos de ellos.</p>
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		<title>El tigre</title>
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		<pubDate>Fri, 25 Feb 2011 16:30:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>lula</dc:creator>
				<category><![CDATA[Con batas y a lo loco]]></category>
		<category><![CDATA[arrogancia]]></category>
		<category><![CDATA[bondad]]></category>
		<category><![CDATA[Inteligencia]]></category>
		<category><![CDATA[soberbia]]></category>

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		<description><![CDATA[(Episodios anteriores en el wiki) He tenido la suerte de trabajar con personas con la cabeza muy bien amueblada que generalmente eran buenas personas, por eso tengo asociada la inteligencia a la bondad. Una persona inteligente tiene suficientes recursos para sobrevivir por si misma y no necesita atajos para alcanzar sus objetivos. Como toda regla]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://www.seccionfemenina.com/wp-content/uploads/2011/02/tigre-4_11-453.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-2232" title="tigre-4_11-453" src="http://www.seccionfemenina.com/wp-content/uploads/2011/02/tigre-4_11-453.jpg" alt="" width="400" /></a></p>
<p style="text-align: center;">(Episodios anteriores en el <a href="http://www.seccionfemenina.com/wiki/index.php?title=Con_batas_y_a_lo_loco...">wiki</a>)</p>
<p>He tenido la suerte de trabajar con personas con la cabeza muy bien amueblada que generalmente eran buenas personas, por eso tengo asociada la inteligencia a la bondad. Una persona inteligente tiene suficientes recursos para sobrevivir por si misma y no necesita atajos para alcanzar sus objetivos. Como toda regla tiene sus excepciones, a veces la inteligencia se acompaña de la soberbia y la arrogancia y es entonces abducida por el lado oscuro. <strong>El tigre </strong>fue uno de estos casos. Su mente maravillosa estaba recubierta de las peores cualidades y su brillante inteligencia no fue suficiente para permitirle sobrevivir en el mercado laboral.</p>
<p><strong>El tigre </strong>tenía el aspecto desaliñado de los <a href="http://www.google.es/images?q=nerd&amp;hl=es&amp;client=firefox-a&amp;hs=SOd&amp;rls=com.ubuntu:es-ES:unofficial&amp;prmd=ivns&amp;source=lnms&amp;tbs=isch:1&amp;ei=CKdnTZvaAuqW4gajz8HfCQ&amp;sa=X&amp;oi=mode_link&amp;ct=mode&amp;cd=2&amp;ved=0CBgQ_AUoAQ&amp;biw=1280&amp;bih=547">nerds</a>, su extraordinario cerebro estaba recubierto de un pelo aplastado por la grasa y salpicado de la nívea caspa. Sus ojos estaban ocultos tras unas gafas de gruesos cristales, sus dientes habían adquirido el color la nicotina de los Ducados que fumaba incesantemente y su estómago cervecero parecía a punto de estallar dentro del minúsculo chaleco de lana a rombos en el que las pelotillas campaban por doquier.</p>
<p>Su aspecto físico pasaba a segundo plano cuando dejaba traslucir su capacidad para resolver problemas de programación. Siendo consciente de su superioridad técnica, utilizaba su habilidad para el peligroso juego del chantaje. Hacía continuos alardes de lo que era capaz de hacer para luego decir que ya vería si lo hacía. La colaboración no formaba parte de su vocabulario y nunca perdió el tiempo en ayudar o explicar nada a nadie. No era de extrañar que no tuviera amigos.</p>
<p>Dejó los estudios en segundo de carrera porque consideraba que sabía mucho más que los profesores (y posiblemente fuera cierto) y se jactaba de que no era necesario tener la carrera para trabajar en informática (en lo que también tenía razón). Los jefes le necesitaban y consentían su arrogancia y prepotencia. Los nuevos nos sentíamos como gacelas indefensas y después del primer zarpazo procurábamos no acercarnos demasiado.</p>
<p>Una de las costumbres que más detestaba de <strong>El tigre</strong> es que se cortaba las uñas en el trabajo. El ruido del clic del cortaúñas me sacaba de quicio y me tenía que ir lejos hasta que terminaba de hacer su “toilette”. Sobrellevaba mejor cuando abría una lata de atún en aceite y se hacía un bocadillo entre los listados. He de confesar lo mucho que aprendí de los listados de sus programas que tiraba a la papelera. Tragándome el orgullo los recogía y los estudiaba con admiración. Aprendí mucho de ellos y me ayudaron a pasar el periodo de prueba.</p>
<p>Le perdí de vista cuando cambié de trabajo pero el Destino quiso que nos encontráramos en otra empresa de nuevo donde seguía aplicando las mismas técnicas de extorsión para hacerse valer. Esta vez no le salió bien el juego y abandonó este trabajo de una manera misteriosa. Nunca se supo por qué motivo.</p>
<p>Se inició por el camino del freelance pero algo debió de salir mal porque no volvió a trabajar. Su cabeza tan privilegiada actuó como un arma de doble filo que no le dejó medir bien la realidad y sus posibilidades. Nunca pensé que quedara fuera de mundo laboral, incluso con las oportunidades que proporciona Internet.</p>
<p>Es un triste caso de talento desaprovechado, que lamento mucho.</p>
<p>﻿</p>
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		<title>El &#8220;naufrago en el mar del éxito&#8221;</title>
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		<pubDate>Sun, 20 Feb 2011 18:20:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Arribas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[éxito]]></category>
		<category><![CDATA[miedo]]></category>

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		<description><![CDATA[El conocido psicólogo americano Abraham Maslow, gran impulsor de la psicología humanista, encontró un viejo texto cuya portada mostraba en su parte superior a un grupo de niños sonrientes y llenos de vida y en la inferior a los viajeros de un vagón de metro, abatidos, tristes, cansados. El pie decía: ¿Que ha pasado?. Desde]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.seccionfemenina.com/wp-content/uploads/2011/02/exito1.png"><img class="aligncenter size-full wp-image-2228" title="exito1" src="http://www.seccionfemenina.com/wp-content/uploads/2011/02/exito1.png" alt="" width="455" height="304" /></a></p>
<p>El conocido psicólogo americano <strong>Abraham Maslow</strong>, gran impulsor de la psicología humanista, encontró un viejo texto cuya portada mostraba en su parte superior a un grupo de niños sonrientes y llenos de vida y en la inferior a los viajeros de un vagón de metro, abatidos, tristes, cansados. El pie decía: ¿<em>Que ha pasado</em>?.</p>
<p>Desde aquel día su principal objetivo consistió en tratar de ayudar a los demás a vencer los miedos personales que se oponen al pleno desarrollo de sus potencialidades, a su total realización.</p>
<p>Una situación que Maslow, acertadamente, denominó <em>Neurosis de fracaso.</em> Se trata de un auténtico miedo a llegar a alcanzar aquello que hemos vislumbrado como posible en los momentos de coraje y que más tarde en aquellos de debilidad nos hacen preguntarnos: <em>¿Quién?, ¿Yo?.</em></p>
<p>Otros autores han tratado de poner nombre a este tipo de neurosis. <strong>Sigmund Freud</strong> la definió como <em>Síndrome del que naufraga ante el éxito</em> y uno de sus discípulos <strong>Otto Rank</strong>, habló del “<em>temor a enfrentarse, sólo, ante la vida</em>”.</p>
<p><strong>Yrving D. Yalom</strong> ha precisado que esta situación &lt;&lt;<em>se observa muy especialmente en aquellos momentos en los que el individuo está a punto de alcanzar el éxito que ha perseguido durante largo tiempo</em>&gt;&gt;.</p>
<p>En estas ocasiones, paradójicamente, en lugar de alegría se observa una <em>sensación negativa y paralizante</em> que  impide conseguir la meta propuesta cuando se está a punto de alcanzarla.</p>
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