Comunicación


Una de mis limitaciones para la supervivencia en el entorno laboral es que me gusta llamar al pan, pan y al vino, vino y esto tiene bastantes efectos colaterales. Después de estar durante una temporada en el "candelabro" (1), descarté esta actividad con visibilidad porque me veía obligada a morderme la lengua(2), y me decidí por una vida laboral monacal, en la línea de los cartujos.

Estando en el ora et labora, me interrumpió la llegada de un e-mail anunciando un seminario de comunicación. En mi trabajo, una de las líneas que no se han visto aún afectadas por el recorte de gastos es la formación y por tanto hay que aprovecharlo mientras dure. En este caso, un consultor especializado en comunicación nos brindaba la oportunidad de darnos a conocer los métodos para ser amable, llevarte a la gente al huerto, sacar tajada de las negociaciones y salirte con la tuya sin ofender a nadie y todo ello en dos horas. Me pareció algo más que un milagro y me apunté ipso facto.

El consultor nos enumeró los principios básicos de la comunicación, tanto cuando somos emisores como cuando somos receptores. Desde la estructura de la información: de lo sencillo a lo complejo, de lo general a lo específico, de lo conocido a lo desconocido, mediante un mensaje estructurado, adecuado al colectivo al que va dirigido y con información relevante. Hasta aquí nada nuevo sobre el sol, cumplo con todos los conceptos.

La charla derivó del contenido a las formas, que es donde cojeo un poco. Empezó con lo de no transmitir mensajes negativos, es decir, no pronunciar la palabra "no" así te maten. Por ejemplo, en la colocación de un marrón, también llamado oportunidad o en caso extremo reto, hay dos maneras de comunicarse:

La negativa (línea dura):
- currito: No, ni de c.., con todo lo que llevo entre manos, no lo puedo hacer
- Jefe: Esto es lo que hay, no admito un no por respuesta, lo haces y no dices ni pío

La positiva (línea light)
- currito: En este momento adquirir este compromiso podía impactar sobre el resultado de los asuntos que llevo entre manos
- jefe: Conozco bien tu capacidad y sé que podrás llevar esto y los demás asuntos a buen término.

Juzguen los lectores lo que se gana o se pierde por ser duro o por ser light. A mí me parece que el jefe gana siempre independientemente del estilo de comunicación.

Continuó el curso sobre la escucha activa (muy importante en las mesas redondas), con consejos como: atender al lenguaje verbal y no verbal(3), no interrumpir, mantener una actitud positiva, escuchar con empatía, reflexionar, preguntar y tomar notas. De nuevo nada nuevo bajo el sol, para una persona con un poco de educación.

Siguió la charla por la retroalimentación que se empeñan en llamar feedback. En el proceso de comunicación el transmisor debe comprobar que se le está entendiendo. Proponía el consultor coletillas del tipo ¿entiendes lo que te digo? ¿me sigues?. En este punto empecé a desconfiar de la profesionalidad del consultor porque si hay algo que molesta en grado sumo es que te tomen por idiota y de esta manera es difícil escuchar activamente con una actitud positiva y con empatía e incluso se puede escapar un no rotundo.

Finalmente se habló de las barreras de comunicación, entre ellas "los filtros" (forma muy aséptica de llamar a los prejuicios) y "rumores". Cuando entró en detalle sobre la actitud frente a los rumores, describió tres modelos:
-Actitud crítica: reflexiona sobre el rumor y no se lo cree directamente (imagen asociada: figura masculina reflexionando)
-Actitud acrítica(4): asume el rumor sin reflexionar sobre la noticia (imagen: dos figuras femeninas cuchicheando)
-Actitud de mera transmisión: se limita a contar a otros lo que ha pasado (imagen: una figura masculina y una femenina, que ante el beneficio de la duda no se sabe cuál es el transmisor)

En este punto, no me pude morder la lengua(5) y como "oyente activa" levanté mi mano para pedir la palabra y aportar mi feedback al profesional de la comunicación. No tuve por menos que llamar la atención del tremendo "filtro" que suponía la imagen femenina asociada a la "irreflexión" frente a la reflexiva figura masculina. Se creó cierto revuelo en el público de la sala apoyando mi comentario, desencadenando el mea culpa del consultor por este "agujero" de comunicación.

Al final, perdí dos horas de mi valioso tiempo y no mejoraron mis capacidades de comunicación por lo que volví desencantada de nuevo al ora et labora.

Lula

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(1) Forma culta de llamar al candelero de Sofía Mazagatos
(2) Mis amigos, que tanto me quieren, me dicen que si me muerdo la lengua corro el riesgo de envenenarme.
(3) Por ejemplo, si el ponente entrelaza las manos o se toca el cabello es que es inseguro, si se toca la nariz es que es un mentiroso, si une los tobillos es aprensivo, si se cruza de brazos es un prepotente, si mira hacia arriba es que es un soberbio, etc...
(4) Esta palabra no existe en el diccionario de la RAE, pero sí en la presentación del profesional de la comunicación.
(5) Es que lo mío no se cura ni con formación