El batacazo

Pues resulta que me acabo de enterar, después de tres años, de que ni le gusto a mi suegra ni me soporta, porque dice que la estreso con mi forma de ser.

Cuando conocí a Pepe él tenía otro trabajo que estaba más cerca de la casa de su madre que de la de él, la nuestra actualmente, así que solía ir a comer a diario con ella y cada tarde también pasaba por allí a darle un paseo a la perrita que falleció este mismo verano, ¿la recuerdan?, que era de él pero que vivía con su madre para hacerle compañía, y como era grande, pues la paseaban juntos y así le daba también un vistazo a la madre.

Por otro lado, la ex de Pepe era la típica persona que estaba también siempre pendiente de la que actualmente es mi suegra, la llamaba por teléfono casi a diario y como por lo visto era una persona muy dulce y cariñosa, tenía ganada a toda la familia de Pepe, desde la madre hasta los sobrinos, y cuando Pepe rompió con ella y al poco tiempo empezó su relación conmigo, bueno, supongo que es normal, pero a mí me miraban con lupa.

Yo opino que soy una persona que (supongo) posee algunas virtudes, pero bastantes defectos... digamos... soy demasiado sincera y echá p'alante , con poca mano izquierda, nulas habilidades diplomáticas, cero sentimiento maternal que se traduce en poca paciencia con los niños ajenos, la autoestima (de toda la vida) un poco más baja de lo normal, lo que se traduce en poco o ningún sentido del humor, sobre todo conmigo misma, y muy dada a dar mi opinión más auténtica y verdadera. Pero entre las virtudes que creo que tengo también coinciden algunos de mis defectos, como es que cuando quiero, quiero de verdad, aunque me pese, soy sincera y bastante espontánea y muy celosa de mis afectos con las personas... y eso parece que no le gusta a mi familia política.

Durante tres años los he considerado parte de mi propia familia, les tenía muchísimo cariño, a todos, a unos más que a otros, pero siempre me he preocupado por ellos, sus fechas señaladas, sus intereses, traerles un detallito a TODOS cada vez que nos íbamos de viaje; luego mi chico cambió de trabajo y en esa misma época empezamos a vivir juntos, y como él ya no podía ir a comer con su madre a diario ni verla tan a menudo, pues he tenido que pasar por el trance de pegarnos casi dos años en los que todos y cada uno de los sábados del mes salíamos a comer con ella, y como no quería dejar de lado a la mía pues también solíamos animarla a venir, y así los cuatro, mi novio, las dos madres y yo, recorríamos la isla buscando lugares nuevos para almorzar y después hacer la compra juntos o enredar un rato en Ikea o sencillamente dar un paseo.

Mi madre es como yo, o yo soy como ella, muy habladora y espontánea, y en todo momento hemos intentado que mi suegra siempre se sintiera integrada cuando la reunión era con más personas, mis hermanos, mis cuñadas, que ella no se sintiera aparte con desconocidos, y es más, el año pasado que la cena de Nochebuena se celebró en casa de los suegros de mi hermano pequeño Pepe (se llama como mi novio, si) allá nos fuimos con mi suegra también porque ninguno de los hermanos de mi chico había tenido el detalle de contar con ella para esa fecha.

En todo este tiempo yo siempre la he tratado con mucho cariño, más que eso, con ternura y afecto, porque sé que se siente muy sola desde que se quedó viuda; siempre pensé que era una abuela más que una suegra, ya que es lo suficiente mayor para ser mi propia abuela, y como yo a las mías casi ni las conocí, pues veía en ella a esa persona mayor que nunca había tenido en mi vida anteriormente. A pesar de que a mi me hubiera gustado tener más fines de semana íntegros con Pepe y aunque a veces me cabreaba por no poder disponer de los sábados, en esas ocasiones terminaba por resignarme de buena forma a salir a comer fuera, a tener que ir con su madre, aunque la mía no fuera ese día en concreto, porque me sabía mal que ella no sale de casa en toda la semana y porque sé que Pepe se siente en la obligación de darle aunque sea esa salida semanal.

Bueno, pues este fin de semana pasado, extrañada de que ya hacía varios que no quedábamos para salir con ella, que Pepe siempre tenía que hacer los sábados por las mañanas en el trabajo y que decía que no le apetecía salir por ahí, le insistí y pregunté hasta la saciedad si había pasado algo que yo no supiera... y él confesó. Confesó que se había enterado por su hermano, a quien mi suegra se lo había dicho hace unas semanas, de que no le gusta mi forma de ser, de que la estreso y de que no me quiere.

Yo estoy desde entonces con un disgusto olímpico porque, la verdad, jamás me imaginé ni por lo más remoto esta situación o los comentarios que he tenido que escuchar acerca de mí, y sobre todo, de mi madre; sobre mi, que soy una maleducada porque soy demasiado extrovertida, habladora, directa, rotunda en mis opiniones; sobre mi madre que además de todo eso, también parece que es la inventora de la piedra pómez y que cuenta demasiadas batallitas de su vida y que les estresamos y que no les gustamos como somos.

Por supuesto reconozco abiertamente todas y cada una de las cosas que se nos achacan porque son ciertas (bueno, lo de que estoy maleducada...), incluido lo de que mi madre se pasa de rosca hablando de sus batallitas personales, cosa que por otro lado yo muchas veces he sufrido en silencio, porque sé que a ella le viene bien exorcizar ciertas cosas y a mí no me sale mandar a callar a nadie en esta vida, y quién no ha tenido un abuelo cebolleta que se la pasaba contando la batalla del Ebro, por poner.

Mi madre ha tenido una vida bastante complicada y diferente de la de todas las madres que yo he conocido por ahí, eso es verdad, y obviamente lo que a ella y a nosotros nos parece normal, porque lo hemos vivido en primera persona, a otros les puede resultar incluso mentira o pura fantasía si me apuras, pero es la realidad, y que a mi madre me la llamen Antoñita la Fantástica, sabiendo como saben (aunque sea un poco por encima) algo de su historia me parece cruel y me pone la medida de cordura a cero, porque será todo lo que tú quieras, pero es mi madre.

Ni qué decir que Pepe, en la mencionada conversación con su hermano en la que se enteró de esta perla, le dijo que cada uno es como es y que por supuesto todos estamos en nuestro derecho de gustarnos o no los unos a los otros, que tratará de no hacernos coincidir demasiado para que no se eleven los niveles de estrés de nadie, y que yo nunca he hecho o dicho nada a mala baba porque si algo soy es INOCENTE como pocas y no las veo venir ni aunque me las pongan delante.

Pero mis sentimientos están bajo tierra, es como cuando te enamoras y luego te enteras de que el objeto de tu deseo solo te quiere para que le ayudes a hacer los deberes de Literatura; me siento ridiculizada, por haber dado mis afectos a quien no los supo apreciar, malinterpretada, porque hasta la mínima cosa que yo he hecho o dicho para mostrarme como soy y ofrecerles mi cariño y amistad en estos tres años, la han tomado como una extravagancia de persona rarita y sobre todo me siento humillada, porque (que no es el caso) si a mi o a mi madre no nos gustara una persona de nuestro entorno familiar, por ejemplo la novia de mi hermano, yo JAMÁS se le hubiera dicho a mi hermano, porque sé que a la larga haría mella en mis relaciones con él y por supuesto con ella porque acabaría enterándose, por lo que dudo mucho que el comentario a mi novio haya sido bienintencionado y por primera vez en este tiempo empiezo a pensar mal de todos ellos y me pregunto constantemente ¿qué pretendían al decírselo a Pepe?

Ayer me metí en un foro y escribí mi pequeño drama; me ha servido para darme cuenta de que ni es TAN drama, ya que he leído cosas peores de suegras peores, y también para elevar un poco mi ánimo, ya que todas las que leyeron mi historia me han aconsejado pasar del tema e incluso verle el lado positivo ya que ahora no tendré la obligación de verme tan seguido con la madre de Pepe o el resto de su familia, máxime cuando Pepe lo sabe perfectamente y me ha visto que he estado una semana literal y totalmente deprimida.

El problema, no sé si me explico, es que yo siento un pequeño vacío en mi corazón porque me faltan las personas (o las imágenes de las personas) a las que yo quería y que me han dado la espalda.

En fin, como me dijo una forera, si la vida te da limones... haz limoná!!!!

Rebecuqui

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