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San Isidro 2005

15ª Corrida de feria, 25-5-2005, Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo.
Toros Toros de. Atanasio Fernández, quinto de Herederos de Aguirre Fernández. Encaste: Ambos en la línea del Conde de la Corte.
Terna Dávíla Miura: Grana y oro. Pinchazo tendido, estocada baja saliéndose de la suerte y cuatro descabellos. Aviso. Silencio. Cinco pinchazos y media estocada. Aviso. Pitos.
Sebastián Castela: De turquesa y oro. Pinchazo arriba sin soltar. Casi entera. Oreja con protestas. Estocada trasera perdiendo la muleta. Petición y vuelta.
Luis Bolívar: De blanco y plata. Estocada casi entera. Silencio. Bajonazo de juzgado de guardia. Pitos.
Presidente D. César Gómez Rodríguez.
Comentarios Marcó la diferencia


No me gustan las comparaciones pero en esto del toreo las estamos haciendo con bastante frecuencia y si no lo expresamos, por lo menos lo pensamos. Ayer volvió a marcar la diferencia Castela con relación a sus compañeros de cartel y sólo hubo un motivo, que él quiere ser torero y sus compañeros no. Todo lo que sale por chiqueros le vale, por lo menos para estar por encima del toro y de paso, si puede, intentar hacer el toreo. No se trata de analizar si la oreja en su primero fue justa o fue un premio excesivo, a mí me pareció un premio excesivo, pero lo que sí quedó claro es que en su primero se la jugó y en su segundo también.

Me impresionaron los últimos muletazos, bajándole la mano que le recetó a su segundo. Fueron tres, pero la afición que estaba meditando sobre el esfuerzo que estaba haciendo el torero para sacar algo al mulo de toro en el centro del anillo, cuando lo cerró en el tercio, el toro le metió la cabeza y como dije, le sacó tres redondos muy buenos y la afición tuvo que carraspear las gargantas para acompañar los muletazos con ¡olés!.
A su primero le sacó lo que el toro tenía, comenzando la faena en la boca de riego y citando de lejos, dándole una serie de redondos, recogiendo al toro en la “caera”, que son los que levantan del asiento al aficionado. El toro manseó y tuvo las fuerzas justas como casi todo lo de Atanasio, pero eso sí, llegan a la muleta y se dejan torear, pero el que saca algo de genio y motivado por la flojera, en lugar de embestir, topan, y hay que llevarle muy toreado para sacar algo de él. El toro hizo cosas feas, escarbó, embistió con la cara alta, pero el torero le obligó y consintió bajarle la mano hasta conseguir meterlo en la muleta, exponiendo su integridad física.

Pepeillo

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