El veterinario de empresa

El boletín "la palabra del día", que recomiendo a todos los lectores, analizó la palabra "veterinario" que curiosamente tiene el siguiente origen:

El Imperio Romano, que basaba su poder en la fuerza de las armas, cuidaba muy bien de los soldados que se retiraban por edad, los veteranos, que contaban con numerosos privilegios, tales como la concesión de la ciudadanía romana y el otorgamiento de tierras. Era una manera de hacer sentir a los jóvenes reclutas que valía la pena enrolarse en las legiones del Imperio. Y así como un soldado viejo ya no sirve para la guerra, lo mismo ocurría con los caballos viejos, los veterinus que, a diferencia de los veteranos no gozaban de privilegio alguno y eran destinados a la carga. Esta situación propició el surgimiento de un nuevo profesional encargado de cuidar la salud de las veterinae: el veterinarius (veterinario). Fue mucho más tarde que estos profesionales ampliaron su campo de acción a otras especies animales y lo extendieron a todas las edades.

Quedé sorprendida de lo bien organizados que estaban en el Imperio Romano, que sabían premiar al veterano a la vez que motivaban y creaban expectativas a los jóvenes reclutas. Envié a mis allegados tal descripción, comparando la sabiduría del Imperio Romano con la política de RR.HH.(1) de las Grandes Empresas españolas.

Raudo y veloz, "el profe" (redactor sin fronteras de la página), me dio la réplica de la siguiente guisa:

Claro, como los romanos no tenían a los accionistas mirando el EBITDA(2) podían permitírselo. En cualquier caso, me haría ilusión tener mi veterinario de empresa. Si lo pensamos bien, tiene su sentido en determinados casos. Si observamos a nuestro alrededor, en el entorno laboral podemos ver diversas especies como: hienas, cerdos, gallináceos diversos (tanto gallos/gallitos como gallinas), perros apaleados, escorpiones, sanguijuelas, chinches, ovejas, cabras, cabritos y cabrones, conejillos de indias, camaleones, caimanes, elefantes, etc... para los cuales los tratamientos médicos basados en la medicina de los humanos no tiene sentido y es más efectivo el uso de veterinarios de empresa.

Rápidamente tomé nota de todos los animales para la sección "Fauna humana", alguno de los cuales ya he desarrollado como "El gallináceo".

Hoy con la noticia del ERE(3) de la mayor empresa española para reducir el 37% de su plantilla en cinco años, me ha venido a la memoria ese intercambio epistolar originado por la palabra veterinario, que he rescatado del correo y me ha hecho reflexionar:

¿Cuál será el tratamiento para los quince mil regulados, como veteranos o como veterinus? En el primer caso les corresponderían unos terrenitos recalificados que le resolverían la subsistencia y en el segundo tendrían que seguir trabajando pero en peores condiciones.

Dentro de las distintas especies laborales, ¿cuáles tendrán mayor posibilidad de sobrevivir? ¿Existirá un Arca de Noé para que no se extingan las especies o por el contrario se eliminarán los animales laborales más molestos? ¿Es lo mismo un elefante que cien chinches?

Por último, si disminuyen los animales laborales, habrá que prescindir de los veterinarios de empresa y en ese caso ¿cómo los tratarán como veteranos o como veterinus?

Lula

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(1) Sería más exacto llamarlos RR.II. Dejo estas siglas a la libre interpretación de los lectores.
(2) El resultado operativo antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización.
(3) Expediente de Regulación de Empleo