Pablo Neruda decía “Confieso que he vivido” y yo podría decir “Confieso que me he reído” y es que en mi pasada vida laboral tuve la suerte de estar rodeada de personas con sentido del humor. En mi primer trabajo, cuando íbamos con batas y a lo loco, las situaciones cómicas las provocábamos nosotros mismos y las celebrábamos con esa risa floja que solo se tiene en la juventud.

De todas las bromas hubo una que destacó por su perseverancia ya que se realizó puntualmente cada mañana durante un año. El afectado nunca se enteró y a los bromistas nos producía More >