S.E.R. o no ser
El vampiro del Ayuntamiento de Madrid salió de su tumba sediento de dinero. Sus obras faraónicas en la M-30, en plena actividad día y noche, eran un enorme agujero negro en el que desaparecía adsorbido, por su pesada masa, todo el dinero recaudado a los madrileños. No era suficiente, necesitaba más, y sus asesores satánicos le proporcionaron el método de sangrar aún más a los exhaustos bolsillos de los madrileños: Expandir el S.E.R.(1) a otros...
