Las Fiestas de Barajas


Ayer por la noche cumplí con mi cita fiel a las Fiestas de Nuestra Señora de la Soledad, patrona del distrito de Barajas. Mi vinculación a esta localidad viene de antiguo y por mi cónyuge que trabajó en su Junta de Distrito. Mi marido, aunque ahora está destinado a otro lugar, mantiene vivos los vínculos con los amigos dejó y que le añoran. Barajas es para él un lugar en el que una vez que llega, nunca sabe cuando sale. Yo lo suelo denominar cariñosamente “el agujero negro”.

Hay dos cosas que no me pueden faltar en las Fiestas de Barajas: el bocadillo de calamares y el mojito y ambas están en el mismo lugar: La caseta de Izquierda Unida. Esta caseta es la más concurrida de las Fiestas año tras año. El secreto de su éxito se debe al entusiasmo de sus militantes y a la receta secreta de su mojito. Ambas cosas han permanecido fieles en el tiempo.

A los de la caseta del PP les cuesta admitir que el modelo basado en recursos propios motivados funciona mejor que la subcontrata mercenaria y achacan el éxito de la caseta roja a los bajos precios. Les recriminan competencia desleal a los de IU en vez de analizar las causas de su éxito y aplicarlas a su caseta. Sería interesante ver a los militantes del PP detrás de la barra ejerciendo de mano de obra.

Otros años, cumplido el rito de los calamares y los mijitos, visitamos la caseta del PP para saludar a Tomás, Concejal del distrito y buen amigo de mi marido. Este año nos ahorramos la visita porque se acercó él a la caseta de IU cuando no nos habíamos terminado aún el mojito. Detrás de la barra, Antonio Aguilera, vocal vecino de IU, agasajó al Concejal y a su séquito con una ración de calamares y unas patatas bravas diciendo «que no se diga que los rojos somos tacaños «.

En esta entrañable caseta de IU comprábamos las entradas para la Fiesta del PC que tenía lugar unas semanas después de la Fiesta de Barajas. Este año no pudo ser, no se celebrará esta fiesta porque la entidad privada que gestiona los pabellones de la Casa de Campo les pide mucho dinero por el uso de los pabellones. Tristemente se rompe una tradición de 30 años.

fotos del interior de la caseta de IU


Zona de birras

Zona de mojitos

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6 Respuestas

  1. Enlo que a gastronomía y bebidas espirituosas se refiere, mis entrañas no distinguen de colores. Así lo que está mejor en un lado que no lo separen las ideas.Dichosos regresos al pasado

  2. Lula Towanda dice:

    Joseph: Las ideas hay que dejarlas a un lado a la hora de comer. Lo mejor es tener la mente en blanco y saborear la viandas. Pero en este caso en que la comida se mezcla con la militancia me sabe especialmente bien. Me recuerda a la pelicula «Como agua para chocolate» en la que se mezclaban comida y sentimientos.De las Fiestas del PC nunca podré olvidar las sardinas de Santurce, la fabada de los asturianos, el pan con tomate de los catalanes y el ron cubano.

  3. Parece que hay buen rollo, ¿no? Pues que siga.

  4. Lula Towanda dice:

    Noemí: La política local en Barajas aún mantiene un grado de humanidad. Aunque es un distrito funciona como un pueblo. Son buena gente y no hay muchas tensiones.

  5. Antonio dice:

    Me contaron que en las Fiestas de IU siempre ponene vallas, para que no se cuele la gente. Y un cuerpo de seguridad, formado por «Barrracudas», que no dejan pasar ni a los red-skin si no pagan. Ellos, claro, siempre tiran la valla y montan un pifostio.Quizá por eso no les dejen hacer la fiesta, que fue lo que me contaron.Es gracioso el texto 🙂

  6. Lula Towanda dice:

    Antonio: Efectivamente el cuerpo de seguridad de IU cumple muy bien su cometido. El objetivo de la Fiesta es recaudar fondos y es lógico que velen por ello. Pero el que se quiere colar, al final se cuela, aunque tiene que esforzarse un poco.Al margen de quien paga/no paga el ambiente era estupendo, familiar por el día y marchoso por la noche.Era además un lugar de encuentro con gente que no veías con frecuencia.Si todos los que asistían a la fiesta hubieran votado a IU, no habría bipartidismo.Por lo que nos contaron en la caseta, parece que el motivo era el precio que les pedían por el uso de los pabellones. Además, al alcalde de Madrid le gusta organizar el sus fiestas (la noche en blanco) y que no le hagan sombra. Esta fiesta era demasiado «popular» para que les den facilidades a IU.

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