I+D old fashion

Gracias a N.R. por permitirme ilustrar el post con esta maravillosa fotografía suya

El edificio donde trabajé muchos años y en el que dejé enterradas tantas horas de mi juventud pasará a tener otro uso. Los tiempos cambian y las empresas ya no quieren invertir en futuro (I+D) sino sobrevivir el presente gastando poco (comprando en Asia). La mayoría de mis antiguos compañeros de I+D han sido debidamente empaquetados y vendidos por el artículo 44 y en breve comenzarán una diáspora hacia otras empresas o a las oficinas centrales.

Hace poco pasé a visitar a los amigos que aún me quedan allí antes de que se dispersaran y no pude evitar dejarme llevar por el sentimentalismo al recorrer la simétrica estructura de sus pasillos que siempre le confirieron un carácter laberíntico. Me afloraron a la mente de golpe muchos buenos momentos que viví entre aquellas paredes, pero uno de ellos empezó a destacar sobre el resto porque representaba el espíritu de la manera de hacer el I+D old fashion:

A principio de los años 90 estaba trabajando en un proyecto de mucha envergadura que atravesaba un momento crítico por los problemas de fabricación de un componente cuyas pruebas eran muy laboriosas y se requería mucho equipamiento para realizarlas. Se corría el riesgo de que sin el buen funcionamiento de este componente el sistema que estábamos desarrollando no fuera implantado y que el proyecto fuera cerrado.

Mi compañero de despacho, Jose, y yo, sabiendo la importancia del problema, nos mirábamos a los ojos y nos decíamos: “Si pudiéramos poner el programa de test  en una EPROM se podrían hacer las pruebas en paralelo” pero luego movíamos con preocupación la cabeza para concluir: “es una pena, es imposible”. Pero la palabra imposible no nos gusta a los que nos dedicamos al I+D y seguíamos dándole vueltas en la cabeza.

Tantas vueltas le dí que un día cuando conducía hacia mi casa por la M-30 a la altura de puente de Ventas, una idea cruzó ante mi mente como un destello. Al día siguiente le dije a Jose que «sabía lo que había que hacer pero que no sabía cómo hacerlo». Ambos dejamos a un lado nuestras actividades y compromisos para juntar mi idea con sus habilidades técnicas y nos pusimos manos a la obra.

Estuvimos trabajando en un laboratorio codo con codo, sin levantarnos del terminal. En cada paso que dábamos encontrábamos un nuevo obstáculo pero siempre conseguimos superarlo. De vez en cuando venía el jefe de HW, muy dado a las bromas, para decirnos: “¿pero todavía no habéis acabado? ¡vaya ingenieros mantas!” Jose, que tiene buen carácter, seguía trabajando como si nada pero una servidora, que tiene poca paciencia, sacaba tal repertorio de tacos que no lo superaría ni Camilo José Cela.

Después de dos días teníamos una EPROM con el programa de pruebas. Habíamos hecho tantas cosas que éramos incapaces de volver a reproducir los pasos que habíamos dado. Por eso, el prototipo se convirtió en algo sagrado y quedó bajo la custodia de Jose que sacaba copias cuando era necesario.

El I+D old fashion era así: éramos personas implicadas en el proyecto, con iniciativa, con ingenio, que compartíamos nuestras habilidades y conocimientos, que no nos guiaban los incentivos económicos sino el sentirnos integrados y útiles, que disfrutábamos trabajando y que nos unían lazos de amistad. Los jefes del I+D old fashion sabían que lo importante eran las personas, las respetaban y procuraban que se sintieran confortables.

Los nuevos gestores de I+D no saben ver más allá de sus narices, creen que antes que ellos nadie ha innovado, que las personas son recursos de quita y pon, que hay que practicar el «quita» persona con experiencia para practicar el «pon» novato a precio de saldo. Creen que las ideas vienen del cielo, que las cosas se hacen solas y que se puede vivir de la I+D sin tener resultados.

Están desaprovechando un enorme potencial porque  ¿cómo  van las personas a implicarse, a tener iniciativa, a aflorar su ingenio, a compartir sus habilidades y conocimientos, a sentirse integrados y útiles si saben de antemano que hagan lo que hagan tienen fecha de caducidad?

Afortunadamente el conocimiento y el talento de las personas no se destruye y tarde o temprano se encauzará por entornos más propicios.

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14 Respuestas

  1. mar dice:

    Debrias poner enlaces a otros articulos tuyos para que se comprenda el alcance del cambio. Me refiero a la descripcion de los nuevos tipo que gestionan la i+d «residual»

  2. Murci dice:

    a cierta edad eso no es fácil …

  3. nunca dude de tus habiliades I+Disticas sobre todo el dia que confesaste que ponias el portatil sobre la tabla del pan , esa que tiene sunarejilla para que caigan abajo lAs migas , a modo de ventilacion . Es el mejor consejo sobre imformatica que me han dado nunca des pues delo de pegarle un golpe seco al ordenador cuando hace ruido

    ¿ DONDE TIENES ESA FOTO?

    un beso niña, HE VUELTOOOOOOOOOOOOOOOOO

    • lula dice:

      HOLAAAAAAAA Candeliya!!!!!

      Cuanto me alegro de saber de una de las primeras colaboradoras de la seccion femenina ( ¿año 2002?).

      Lo de la tabla de pan si lo llego a patentar me forro. A cambio me queda la alegría de que mejoré la calidad de vida de los portátiles de mi familia y amigos.

      En este post está descrito el inventillo:

      http://www.seccionfemenina.com/html/innovacion-casera.htm

      besos

      • Recuerdo cuando me dabas clases referentes al PROYECTO en cuestión. Yo que soy mayor que tú te decía: ‘.. algún día no estaréis ninguno de vosotros, los profes, y nosotros( yo entre otros )tendremos que lidiar con el producto..’. Así que yo preguntaba más allá de la saciedad.

        No me hacíais mucho caso, pero yo insitía. Hoy lamento haber tenido razón y me veo solo luchando con vuestra creación. Bueno solo no, aún puedo recurrir a Jose, o al menos eso creo. Veremos cuanto dura.

        Cuanto talento desaprovechado.,pais.!!!

        • lula dice:

          Y yo me acuerdo cuantro entraste en mi despacho con dos de tus comañeros pidiendo que el curso de unix tuviera más profundidad. Demamdabais el conocimiento con tanta energía y vuestro tamaño, tipo armario de luna, era tan imponente que si no supiera lo buena gente que sois me hubiera metido debajo de la mesa.

          El talento los vamos aplicando por donde podemos, eso no te lo puede impedir nadie

  4. Lo que más sentimos lo que hemos echado un montón de horas en esa empresa es el desprecio a lo que había antes.
    Las empresas tienen que renovarse, que llegue savia nueva, pero ¿tiene que ser a costa de talar TODAS las ramas viejas?

  5. rrio dice:

    Hoy día está muy mal visto trabajar por amor al arte. Es mucho más productivo «cultivar relaciones», apostar por la «gestión», y sobre todo «no ser díscolo» y «alinearse con el pensamiento corporativo».

  6. rrio dice:

    Sobre este tema recomiendo leer el buenísimo artículo de Antonio Arias «Nadie quiere ser el jefe»

    http://bit.ly/gURy63

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