El primer día

Cuánto me gustaría saber dibujar para poder plasmar la imagen de los cuatro jóvenes que estrenábamos trabajo tras superar las pruebas de Piñarás, el malvado jefe de personal de TECONSA, una de las primeras empresas en España de Telecomunicaciones e Informática. Tendré que recurrir al verbo preciso.

Se podría decir que éramos un grupo diverso: PacoM, un ingeniero de buena familia con alto sentido de la etiqueta y el saber estar, Gasset, un ingeniero de altura (en conocimientos y estatura), Rrio, un bohemio devenido en ingeniero y Lula, una chica intentando disimular sus extravagancias y su timidez para pasar desapercibida.

En este caso el hábito hacía al monje porque hay que tener mucho gusto por las formas, como PacoM, para enfundarse en un traje con corbata el primero de agosto, estar muy seguro de sus conocimientos, como Gasset, para presentarte el primer día de trabajo como si fuese a una clase en la Universidad, ser un bohemio redomado, como Rrio, para estrenar empleo con unas chanclas sandalias y un zurrón en bandolera[1] y mostrar desde el principio una imagen anodina, como Lula, para reafirmarse en la invisibilidad de la mujer en el trabajo.

Nos recibió el jefe de proyecto en mangas de camisa, lo que causó una penosa impresión a nuestro “estirado” compañero que opinaba que era una falta de respeto que no vistiera con la solemnidad propia de la jefatura. Al resto nos pareció estupenda su vestimenta informal que nos hacía sentir menos intimidados. El jefe aparentaba cincuenta años pero más tarde supimos que tenía treinta y pocos[2]. Tenía una apariencia afable y tímida que escondía cierta propensión a ir a lo suyo, como demostraría más adelante cuando el proyecto llegó a su fin.

Durante la mañana fuimos conociendo a nuestros nuevos compañeros del proyecto, que una vez que nos saludaron nos ignoraron por completo. El resto del equipo vestía también informalmente y nuestro colega trajeado empezó a percibir que los demás estaban fuera de contexto por lo que los siguientes días insistió con su traje hasta que al tercer día se relajó[3], realizando ciertas concesiones como abandonar el uso de la corbata y la chaqueta aunque mantenía la elegancia en los pantalones, camisas, polos de marca y calzado, que le diferenciaba del resto del equipo.

Al ingeniero se le presupone el ingenio por ese motivo el plan de formación consistía en la entrega de varios tochos de documentación con un “apáñatelas como puedas” que dentro de una semana te decimos lo que tienes que hacer.

Pero para saber cómo superamos la primera prueba tendrán que esperar al siguiente episodio…

Nota de última hora: Mientra este post ve la luz, PacoM, al que tanto le gustaba la etiqueta y los buenos modales, estará disfrutando de su luna de miel. No tengo palabras para expresar la profunda decepción que supuesto para mi conocer a toro pasado la noticia de su boda por El Broncas. Tantos años de amistad no se merecen tanta desconsideración con sus amigos. A pesar de todo, le deseo que sea muy feliz.


[1] La ventaja de los trabajos de innovación es que se admite cierta libertad en la vestimenta, seguramente porque se trabaja en mazmorras y no te enseñan a los clientes y en parte también por el salario que ni da para Zara

[2] La reacción de todos fue como la de Santo Tomás: si no vemos su carné de identidad no nos lo creeremos

[3] Desistió o resucitó al mundo real de los descamisados innovadores

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4 Respuestas

  1. El «primer día» es…. como el primer amor: imposible de olvidar. Su añoranza soporta las posibles–o seguras–decepciones.

    • lula dice:

      Si, lo «primero de todo» siempre se recuerda y se recuerda con cariño. Aquellos años fueron los más divertidos aunque tuve la oportunidad de otro «amor laboral» que contaré alguna vez

  2. rrio dice:

    Hay que ver la mala fama que cogemos alguno, por el simple hecho de llevar el pelo un poco más largo de lo normal, e ir al trabajo con unas sandalias (no chanclas) que en pleno mes de agosto era lo apropiado…

    … en la calle, porque en la oficina, especialmente en uno de los laboratorios, hacia un frio polar…

    … por lo que las sandalias duraron bien poco, que no la bolsa famosa.

    De todas formas, es cierto, estar mal pagado siempre te da mas libertad formal.

    Aunque no he cambiado demasiadas veces de trabajo, sí he de decir que en realidad este primer recibimiento fué el mejor de todos los que he tenido después. Bueno este y el que me hicieron en Minamitama, muchos años después…

    … pero eso es otra historia…

    • lula dice:

      Te recuerdo como si fuera ayer.
      Recojo el comentario sobre las chanclas y voy a hacer un replace por sandalias que te sube un grado en la escala de la elegancia.
      Recuerdo que en el Iberia Mart en verano hacía frío, no solo en el laboratorio. Te imagino con lo pies helados.

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