Etiquetado: trabajo

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El calambur del gatito lindo

Pablo Neruda decía “Confieso que he vivido” y yo podría decir “Confieso que me he reído” y es que en mi pasada vida laboral tuve la suerte de estar rodeada de personas con sentido del humor. En mi primer trabajo, cuando íbamos con batas y a lo loco, las situaciones cómicas las provocábamos nosotros mismos y las celebrábamos con esa risa floja que solo se tiene en la juventud. De todas las bromas hubo una...

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El primer día

Cuánto me gustaría saber dibujar para poder plasmar la imagen de los cuatro jóvenes que estrenábamos trabajo tras superar las pruebas de Piñarás, el malvado jefe de personal de TECONSA, una de las primeras empresas en España de Telecomunicaciones e Informática. Tendré que recurrir al verbo preciso. Se podría decir que éramos un grupo diverso: PacoM, un ingeniero de buena familia con alto sentido de la etiqueta y el saber estar, Gasset, un ingeniero de...

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Volver, volver, volver…

Atrás quedan los años en que preparaba algún post especial, muy pensado y elaborado que publicaba el primer día del año, como fue El blog como religión , El Talento y El principio de Arquímedes hasta que en el 2010 rompí la tradición. Después de un año de poca publicación he decidido ponerle remedio en una fecha tan especial como hoy, el 1-1-11, para que la sección renazca de sus cenizas. En el 2010 le...

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Currando con rojos…y azules

Estas líneas que nacieron con el propósito de ser un breve comentario a la serie Currando con rojos, con la que este verano nos ha deleitado Lula, ha pasado -debido a su extensión- a convertirse en un post que usurpa, título y línea argumental de dicha serie. Hace tiempo, y a lo largo de unos años, tuve la ocasión de coincidir laboralmente con dos curiosos personajes, que acabaron convirtiéndose en dos buenos amigos. Uno de...

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El desengaño

Se discutían los salarios, tema espinoso cuando el comité de dirección ha sido antes el comité de empresa, se ha sentado al otro lado de la mesa y conoce todos los trucos. Se llevaban meses de reuniones y no se llegaba a un acuerdo. La postura de la empresa era dura y la de los representantes laborales luchadora. Fue esta negociación la que me colmó el vaso de la paciencia que ya estuvo a punto...

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El VADO

El VADO, símbolo de la propiedad privada, fue el causante de mi primer desengaño en el paraíso laboral. El acceso al edificio, mitad residencial, mitad oficinas, del paraíso laboral, estaba flanqueado por un enorme VADO. La zona prohibida para aparcar comprendía la entrada al garaje y se expandía a la entrada de peatones que conducía a unas escaleras de bajada al jardín que daba acceso a su vez a las oficinas. Un día que no...

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El number one

Era el primero de su promoción; un chico inteligente y bien mandado. Alto, muy delgado, extremadamente tímido, de los que nunca miran de frente y dan la mano con poca fuerza. Era el primer jefe que no provenía de la vertiente política, su fichaje correspondía a su brillante expediente académico. Fue mi jefe durante el tiempo que trabajé allí. No me resultó fácil colaborar con él por mi espíritu crítico que chocaba frontalmente con su...

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Paco Lenin

El apodo le venía por la gorra modelo Lenin que no se quitaba hasta bien entrado el verano. No era ni muy alto ni muy delgado, tenía una piel clara salpicada de pecas y los ojos achinados. Difería de Lenin en que no llevaba perilla y tenía las facciones más redondeadas. Era el único ingeniero de a pie de la rama política. Estaba rodeado por ingenieros mercenarios que intentábamos corromper su inquebrantable sumisión hacia la...

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El Bengo

Así empezaba su apellido y terminaba de tal manera que no había duda de que su origen era vasco. Alto, espigado, de pelo oscuro con incipientes entradas, ojos castaños brillantes y una permanente sonrisa en los labios que nos contagiaba a todos. Cuando me lo presentaron tuve la sensación de que algo de él no encajaba en el ambiente general asilvestrado. Su educación, sus modales, su desenvoltura social marcaban una diferencia que quedaba despejada a...

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El lejías

Esta semana hablé con él por teléfono y sigue siendo el mismo aunque hayan pasado unos cuantos años. Lo conocí cuando era becario, un becario de los que no pasan desapercibidos. El mote se lo ganó a pulso por vestir unos pantalones vaqueros desgastados artificialmente con lejía. Pero no era el color de los vaqueros lo que más nos llamaba la atención a las chicas, sino lo increíblemente ceñidos que estaban sus pantalones a su...